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Neuronas humanas vivas jugando Doom: qué logró Cortical Labs
Una empresa australiana puso 200.000 neuronas humanas sobre un chip a jugar Doom. Cómo funciona su computadora biológica CL1, qué tan bien juega y cuánto hay de promesa.
3 min de lectura

Si la mosca digital que juega Minecraft le pareció extraña, hay un experimento todavía más sorprendente: neuronas humanas vivas, cultivadas en un chip, aprendiendo a jugar Doom, el clásico juego de disparos de 1993.
No es una simulación. Son células reales en un laboratorio de Australia.
Quién está detrás
Cortical Labs es una empresa de Melbourne que trabaja en lo que llama inteligencia biológica sintética: combinar neuronas vivas con hardware de silicio. Se hizo conocida en 2022, cuando publicó en la revista científica Neuron que un cultivo de neuronas al que llamaron DishBrain había aprendido a jugar Pong, el videojuego de tenis más simple que existe.
En 2025 presentó el CL1, que describe como la primera computadora biológica comercial, con un precio informado de unos US$35.000 por unidad y la opción de usarla de forma remota desde su nube.
Qué se mostró con Doom
A inicios de marzo de 2026, Cortical Labs mostró un CL1 controlando Doom. Según la información difundida por la empresa y recogida por medios como The Register y ScienceAlert:
- El sistema usa unas 200.000 neuronas humanas que crecen sobre un chip con electrodos, dentro de un baño de nutrientes que las mantiene vivas.
- Las neuronas se cultivan a partir de células madre obtenidas de donaciones de sangre.
- Un programa traduce lo que pasa en el juego en patrones de estímulos eléctricos: si aparece un enemigo en un lado de la pantalla, los electrodos estimulan la zona correspondiente del cultivo.
- La actividad eléctrica de las neuronas se interpreta como acciones: moverse a la izquierda o a la derecha, girar o disparar.
¿Qué tan bien juega?
Mal, y eso es parte de lo interesante. Al principio las neuronas jugaban como un principiante absoluto: caminaban contra las paredes y disparaban al aire. Con el entrenamiento, empezaron a apuntar a los enemigos con más frecuencia, aunque todavía necesitaban varios disparos por blanco y “morían” con frecuencia.
Los propios reportes aclaran limitaciones importantes:
- Las células no producen todavía resultados consistentes ni programables como un procesador.
- Viven unos seis meses, así que el “hardware” tiene fecha de caducidad.
- Lo demostrado proviene principalmente de la propia empresa; falta más validación independiente.
Entonces, ¿para qué sirve?
La apuesta de fondo es la eficiencia. El cerebro humano hace tareas complejas con muy poca energía, mientras que entrenar modelos de inteligencia artificial consume cantidades enormes de electricidad. Si algún día los cultivos de neuronas pudieran aprender ciertas tareas de forma más eficiente, abrirían una línea nueva de computación.
Hoy, sus usos más realistas están en la investigación: estudiar cómo aprenden las neuronas, probar medicamentos o modelar enfermedades sin depender tanto de animales de laboratorio.
También abre preguntas éticas que la comunidad científica está discutiendo: qué tipo de actividad se le puede pedir a tejido humano, cómo se obtiene el consentimiento de quien dona las células y dónde están los límites. El artículo de 2022 sobre Pong ya generó debate por las palabras que usó para describir lo que hacían las neuronas.
Lo que nos deja como empresa
Para una pyme en Costa Rica, la computación biológica no es una herramienta de trabajo y no lo será pronto. Pero el caso deja una lección útil frente a cualquier tecnología que se vuelve viral:
- Separe la demostración del producto. Un video impresionante no significa que esté lista para resolver un problema real.
- Pregunte por los límites. Consistencia, costo, mantenimiento y vida útil importan tanto como la novedad.
- Invierta en lo que ya funciona. La inteligencia artificial convencional sí puede ahorrar horas hoy, en tareas concretas y medibles.
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Fuentes
- The Register (8 de marzo de 2026): Human brain cells on a chip learn to play Doom
- ScienceAlert: Human brain cells grown on a chip level up to play ‘Doom’
- Tom’s Hardware: ‘200,000 living human neurons’ on a microchip demonstrated playing Doom
- DataCenterDynamics: Australian startup Cortical Labs unveils world’s first commercial biological computer
- Kagan y colaboradores, Neuron (2022): In vitro neurons learn and exhibit sentience when embodied in a simulated game-world